En la Presencia Escolápica de Araguaína (Tocantins), el Jueves Santo se celebró con profunda reverencia y la participación de la comunidad, reunida para vivir el misterio del amor que se hace servicio.
En la Misa del Lavatorio de los Pies, el gesto de Jesús al arrodillarse ante los discípulos se convirtió en una expresión concreta de un amor que no solo se anuncia, sino que se vive. Como recuerda el Evangelio, en el diálogo con Pedro, Cristo revela que dejarse cuidar por Él es también un camino de comunión: «Si no te lavo, no tendrás parte conmigo».
La celebración puso de manifiesto que el seguimiento de Jesús pasa por la humildad, la entrega y la disposición a servir, reconociendo que el verdadero amor se traduce en gestos concretos en la vida cotidiana.
Al instituir la Eucaristía, Jesús permanece como presencia viva entre nosotros, fortaleciendo la fe y renovando el compromiso de cada fiel con el servicio, la fraternidad y el cuidado del prójimo.
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